viernes, 14 de marzo de 2014

Gestionar nuestro estado de ánimo

Para gestionar nuestro estado de ánimo es imprescindible el conocimiento de nuestras emociones.

Conocerse para entender los propios comportamientos y gestionar los comportamientos para mejorar como persona.
Cuando alguien nos pregunta ¿Crees que te conoces? la respuesta habitual es "sí, claro, yo sé cómo soy" La realidad es no, un 80% de la gente que realiza trabajos de autoconocimiento descubre que no se conocía en absoluto o muy poco.

Hace tiempo leía sobre el conocimiento de uno mismo, basado en los tres yo:

  • Lo que yo pienso de mí mismo.
  • Lo que los demás piensan de mí.
  • Lo que yo creo que los demás piensan de mí.

Y esto tiene mucho jugo, evidentemente que sí. Puedes pensar que eres una persona eficiente, activa, voluntariosa, la mejor persona del mundo… o por el contrario puedes pensar y creer que eres un desagradable, mala persona, etc.  Condición nº 1, quien crees que eres.


Otra cosa es lo que los demás piensan de ti, como se comportan contigo, tu subconsciente ve y entiende estos comportamientos, los asimila y te modificas y adaptas según lo que los demás hacen delante de ti. Condición nº 2, como se comportan los demás delante de ti, como te ven.

Por último, lo que tu conscientemente interpretas de esos comportamientos, la gente puede comportarse de una forma delante de ti y en tu presencia, pero otra cosa muy diferente es porque tú crees que se comportan así y por tanto modificas tu comportamiento para adaptarte a esto que ves y a lo que entiendes o quieres entender. Condición nº 3, que crees que los demás piensan de ti.

Lógicamente no todo el mundo se comportará igual contigo, si te interesa puedo sugerirte una herramienta sencilla y muy interesante para ahondar en tu propio autoconocimiento. Yo la utilicé y descubrí muchas cosas de mí que creía eran de otra manera o interpretadas por el resto de otra forma. Ya sabes, si te interesa mándame un email o deja un mensaje al final del blog y me pondré en contacto contigo. No lo hagas a través de Facebook.

Seguro que leyendo este ejemplo lo vas a entender, quizá hasta conozcas a alguien así:
Pepe piensa que como él no hay nadie, es el mejor, ayuda a los demás, su trabajo es único y el mejor. Tiene una capacidad innata de liderazgo y es capaz de mover montañas. Es super eficiente y gracias a él la empresa funciona como un reloj, que digo la empresa, el mundo. 
Nadie se le puede igualar en eficiencia y eficacia. Aunque sabe que tiene algún fallo, también sabe que es mínimo en relación a lo SÚPER que es.

En su empresa hay compañeros que piensan que es un pedante, un pesado, siempre hablando de sí mismo y de lo bueno que es, minimiza el trabajo de otros compañeros comparando siempre lo excelente que es su comportamiento y lo difícil que es lo que hace. 
Esto hace que muchos compañeros aunque no les queda más remedio que trabajar con él, se comporten de manera huidiza, intenten evitarle e incluso reduzcan al mínimo su relación basándola únicamente en una relación estrictamente laboral.

Otros compañeros en cambio le valoran como la persona que ayuda mucho, si, tiene sus rarezas, pero como todo el mundo, quizá alguna más que otra, pero bueno… es majete. Se relacionan con él e incluso hay algunos que se dejan llevar por su corriente ya que tiene fuerza y empuje y es fácil dejarse llevar por la corriente.


La imagen que Pepe tiene de lo que ve posiblemente sea la siguiente
  • Los primeros compañeros son unos estúpidos, no valoran mi trabajo, yo que me esfuerzo tanto y hago tan bien las cosas. Ellos sí que tienen un trabajo de mierda, no son nada buenos profesionales, su tarea es muy poco importante. La mía, la mía sí que es importante.
  • Sobre el segundo grupo, menos mal que los lidero, porque sin mí no tendrían un líder claro a quien seguir, les ayudo y lógicamente me lo agradecen. Su trabajo es tan mediocre que es lógico que me admiren y me sigan. Cuanto más deberían agradecérmelo… ¡¡¡si es que soy muy bueno!!!

Supongo que estaréis de acuerdo que Pepe quizá debería analizar un poco la situación, ser un poco objetivo y medir lo que sucede realmente desde otro punto de vista.

  • Es extraño que haya gente que me rehúya, debería analizar por qué lo hacen. Voy a evaluar las reacciones y cómo se comportan. Definitivamente creo que no debería rebajar el trabajo de los demás. No se lo merecen, así que voy a cambiar e intentar mejorar.
  • ¿Realmente estoy ayudando al segundo grupo a mejorar como personas o les estoy suponiendo una carga? Es bueno ayudar, pero ayudar sin enseñar quizá no sea la mejor opción. Liderar es diferente a dirigir.

La primera postura nos acerca hacia nuestro ego, nos enfoca hacia nuestro interior y nos aleja de la realidad, la segunda opción nos canaliza y enfoca hacia la visión amplia y extensa de lo que puede ser, despegándonos de nuestro ego y centrándonos en el análisis de la situación actual. Con el objetivo de buscar una mejoría en las inter-relaciones personales y en el crecimiento personal.

Aparte de este inicial autoconocimiento debemos conocer y entender nuestras emociones, lo que sentimos, lo que percibimos y cómo afecta a nuestro interior, a nuestro control y gestión emocional y a nuestro entorno y como nos relacionamos con él. Pero esto haría el post un libro, así que poco a poco iremos hablando de ello.

Os ruego que si os interesa profundizar en estos temas, suscribiros al blog o hacer comentarios.  Para mi es una seña de que voy por el buen camino.


Juan Carlos Martín
Mucha Luz en tu Camino personal.