martes, 2 de junio de 2015

Pongo mi vida en tus manos.


Desde siempre me ha parecido curiosa la frase que da título a este post "Pongo mi vida en tus manos". 

Me gustaría hacerte reflexionar un poco sobre el contenido de esta frase, su significado, su poder.


El mero hecho de poner algo en las manos de alguien es quitarte la responsabilidad de mantener aquello que pones o das, si yo pongo algo en tus manos te lo estoy dando, te estoy otorgando el poder completo de hacer y deshacer lo que desees con ello. Me quito la responsabilidad de aquello que te entrego, a partir de ese momento sólo tú eres responsable de mantener en las condiciones que desees aquello que te entrego.

Como ejemplo bastaría decirte, pongo en tus manos las llaves de mi coche para que tú te sintieras responsable de este objeto y que lo cuidaras y mantuvieras, es como decir, te hago entrega de mi coche, haz con él lo que desees. Me desentiendo a partir de ese momento del vehículo y espero lo cuides bien, pero es tu responsabilidad, no la mía.

Basta decir que nuestro cerebro no entiende de dobles sentidos, salvo que le pongas a analizar el contenido de la frase de forma detallada, cosa poco habitual. Nuestro cerebro entiende directamente lo que se le dice y en esta frase, estás entregando algo a alguien, le estás haciendo todo poderoso con aquello que le entregas. Repito, tú ya no eres el responsable de ese objeto, artículo o vida, lo es la persona a la que se lo entregas.

Quizá te parezca exagerado lo que te estoy explicando, lo comprendo, pero déjame que te explique una cuestión, quizá te parezca exagerado por ser un choque contra tus creencias, se llama "disonancia cognitiva" y es un mecanismo natural que hace que te resistas a cambiar de opinión. Consideramos una amenaza admitir que no tienes razón, el cerebro en estos casos se bloquea y permite no considerar siquiera la posibilidad de estar equivocado.

"Pongo mi vida en tus manos" sobre todo es usada con dioses, santos o temas religiosos, de tal manera que dejamos en manos de ese "dios" nuestra vida, no se la dejamos a un amigo, familiar o pareja, no, tontos no somos, se la dejamos a un ser "todopoderoso" para que la dirija, para que la controle y que nos guíe en el buen camino. Nos quitamos totalmente la responsabilidad de dirigir nuestras vidas, que las dirija otro. Posteriormente cuando las cosas no salgan como pensábamos o deseábamos bastará con quejarnos o simplemente decir "El señor quiso que fuera así" o "Señor porque me pones esto delante...". Volvemos a quitarnos la responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias.

Como siempre, es decisión tuya si tomas las riendas de tú vida o prefieres dejarlas en las manos de alguien, sea un dios o no. Pero eso sí, no culpes a otro si algo sale mal o no conseguiste aquello que deseas, la responsabilidad de tus actos, de tus decisiones es tuya, sólo tuya.


#unpasoentucamino #jcmt

jueves, 28 de mayo de 2015

II Congreso internacional de inteligencia emocional y bienestar

Muy buen resumen de unos y unas profesionales de la Inteligencia emocional, el coaching, la psicología positiva y su aplicación en la vida real. Os recomiendo su lectura.

Esta semana se ha celebrado en Zaragoza el II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional, en el que han participado personas y equipos del ámbito educativo, salud y empresa, dedicados a implementar programas de educación emocional en el ámbito laboral, investigando en inteligencia emocional y neurociencia, compartiendo experiencias, inquietudes y proyectos… todos encaminados hacia la mejora del bienestar, calidad de vida y desarrollo integral de la persona.

El equipo de Emotiva CPC ha participado en este Congreso con la experiencia “Aplicación de la Inteligencia Emocional en la Escuela Infantil”. Con ella, queríamos hacer llegar nuestra apuesta por la intervención en la escuela infantil para el desarrollo de la inteligencia emocional en niños, familias y educadores. 

A lo largo de las jornadas en el Congreso, se realizaron múltiples talleres y ponencias en las que se expusieron numerosas investigaciones en torno a los beneficios de una educación emocional. 
En varias intervenciones, pudimos comprobar como nuestra metodología, basada en la experiencia y vivencia de la Inteligencia Emocional,   seguía la línea de trabajo que muchos profesionales defienden y apoyan como la más adecuada para llegar al éxito y conseguir los efectos beneficios de la misma.

Sobre todo, cabría destacar la importancia de una pedagogía vivencial, que parte de la experiencia de trabajo, ya que lo que necesitamos saber sobre nuestras emociones y las de los demás no se aprende y comprende desde un marco teórico, a través de contenidos, sino desde la práctica y vivencia individual. Así mismo, los adultos que trabajamos con niños y pretendemos contribuir a su desarrollo emocional, necesariamente debemos hacer una mirada hacia nuestro propio trabajo y desarrollo personal.

Entendemos el triángulo padres-niños-profesores como conjunto de la comunidad educativa, como principal motor para alcanzar una pedagogía positiva y el desarrollo de las habilidades socioemocionales básicas para la vida, fomentadas desde edades tempranas.

Para ello, es necesario que padres y profesores se trabajen a nivel personal y sean buenos referentes emocionales para los niños, desde la idea de “quererse y cuidarse para querer y cuidar”. Vivir en ellos mismos la experiencia y el desarrollo de  su  propia inteligencia emocional y aprender competencias prácticas para aplicarla tanto en el aula, como en casa.

Si conocemos y están demostrados los beneficios que la Inteligencia Emocional aporta a la persona: equilibrio, mejora las relaciones, reduce los niveles de estrés, ayuda a tener más éxito… y ser más felices ¿por qué no empezar en aquella etapa donde se sientan las bases del desarrollo  que afectarán a nuestra vida de adultos? Parece obvio su valor, pero todavía nos queda mucho por andar, así que poco a poco avanzamos para aportar nuestra ilusión en este camino por y para el bienestar de las personas.

Trabajemos como padres y profesores, además de fomentar estas habilidades directamente en los niños. El desarrollo de la Inteligencia Emocional no desde la patología, no como una terapia, sino como una necesidad básica y el medio para favorecer el desarrollo integral del niño, para su felicidad y la de los adultos que serán en un futuro.


jueves, 30 de abril de 2015

Sano, sana.


Aquel día me encontraba más enfermo y cansado que nunca. Llevaba demasiado tiempo arrastrando una enfermedad que parecía no terminar de curarse. Todas las mañanas me levantaba agotado, como si no hubiera dormido nada, pero en cambio era consciente de haber dormido toda la noche, algo pasaba y no sabía el qué. Durante el día, tenía altibajos, me dolía el estómago y apenas tenía apetito.

Los médicos tradicionales habían descartado, después de muchas pruebas, que tuviera alguna enfermedad, la medicina natural tampoco acertaba, se había comido diferentes tipos de aceites, pastillas de hierbas y no recordaba ya cuantas infusiones. Me había puesto multitud de agujas por todo el cuerpo con un acupuntor que me habían recomendado, había orado y hecho donaciones en varias iglesias, catedrales, templos y demás.

Nada, seguía poco más o menos igual que hacía dos años.

Un día decidí ir a ver a un hombrecillo que vivía, me habían dicho, metido en su mundo, en un pequeño terreno en el campo, en una casita humilde.
-       Es un loco. Te hará perder el tiempo. Me dijeron  algunos.
-       Un gurú. Que te ayudará sin duda. Me habían dicho otros.
-       ¿Qué puedo perder? Me decía a mí mismo. Iré a ver que me cuenta.

Al llegar a las cercanías de la casa vi a un hombre, ni joven, ni viejo, ni delgado, ni gordo, ni alto ni bajo.
El hombre dejó lo que estaba haciendo miró hacia mí y con un gesto me invitó a acercarme.
Así lo hice.
Al acercarse el hombre me dijo:
-       Para por favor, no me contagies.
-       ¿Cómo sabes que estoy enfermo?
-       ¿Acaso no es así? Vas dejando tras de ti una estela de dolor, de rencor, que se ve a distancia.
-       Pero ¿qué dices? ¿Va a ser verdad que estás loco?
-       ¿Loco? Quizá lo esté. Hace tiempo me reconcilié con mi pasado, perdoné todos los sucesos de dolor y rencor acumulado. Llené  mi corazón de perdón y más tarde, sin saberlo llegó la alegría ¿y tú?
-       ¿Yo? Yo me encuentro mal físicamente, ¿qué tiene que ver lo que me cuentas? Le dije.
-       Si estás aquí es porque tu dolencia no tiene un origen físico, por eso no sanas. Mira tu interior y cuando seas capaz de perdonar y así quitarte el rencor y el dolor, vuelve a mí. Ahora vete. De momento no puedo ayudarte más.

Me fui, abandoné aquel extraño lugar y a aquel extraño hombre.
La verdad es que me molestó bastante su comentario, fui a verle por mi dolencia y ni siquiera me recibió, me apartó, me dijo que tenía que sanar, que perdonar. En aquel momento pensé que era una tontería, que me estaba tomando el pelo. Pensé, ¡estúpido anciano!

Lo cierto es que al día siguiente me encontré con aquel vecino que dejó de saludarme, no sé muy bien porque, cuestión que me molesta tanto que yo dejé de hablarle, a él, a su pareja y a su hijo. Pensaba lo típico de -¿quién se habrá creído este idiota para no saludarme?- 
Me le encontré cara a cara y me saludó como otras tantas veces, lo diferente fue que esta vez también le saludé yo.
-       Por cierto, me dijo el vecino, si te he molestado tiempo atrás por algún comportamiento extraño, te pido perdón. Se lo estoy diciendo a todos los vecinos con los que me cruzo ya que probablemente me haya comportado mal en los últimos meses.
-       No te preocupes, le dije, ni siquiera me he percatado. Como iba a reconocer yo una cosa así…
-       Pues te lo agradezco, ¿sabes? Me echaron del trabajo justo cuando estaba moviendo los papeles por el fallecimiento de mi madre y he estado un poco disperso.
Creo que hasta me ruboricé, fui un estúpido.
-       Nada hombre, disculpas aceptadas, discúlpame tu a mi si te he visto disperso y no te he dicho nada. Lamento lo de tu madre. ¿el trabajo?
-       Bueno, al final no ha sido tan malo el despido, he encontrado otro en poco tiempo y con mejores condiciones. La vida es así, ya sabes.
Nos despedimos y sinceramente, me sentí un necio por ser y pensar tan egoístamente.

Lo primero que hice fue ir a visitar a un amigo con el que hacía tiempo que no mantenía relación.
Se sorprendió al verme, ¡cómo no!, varios meses sin comunicarme con él, ignorando sus llamadas, sus mensajes.

No le dejé ni hablar, me acerqué a él al abrirme la puerta y le pedí perdón, perdón por no haber sido sensible, por no haber cedido, por ser un mal amigo.

Le abracé y él con lágrimas en los ojos me devolvió el abrazo.
-       Pensé que te había perdido como amigo, dijo, no sabía que había hecho, pensaba que te había ofendido con algo que desconocía. No podía hablar contigo y no sabes que angustia sufría en mi corazón.
-       Lo siento amigo, no volverá a pasar.

Ni lo pensé, llamé a aquella amiga a la que siempre le contaba mis problemas.
      - ¿María?
      - Sí, dime.
      - Escucha, una vez más, sólo escúchame. LO SIENTO por las memorias de dolor que comparto contigo, PERDÓN por unir mi camino al tuyo para sanar, GRACIAS porque estás aquí para mí y TE AMO por ser quien eres.

No sé de donde saqué esta frase, nunca la había oído, pero había venido a mi mente.
Al otro lado del teléfono sólo había silencio, de repente oí llorar.
     - ¿Qué te pasa?
     - Es precioso lo que me has dicho, pensé que eras un insensible, un egoísta. Y resulta que tienes corazón, que te has dado cuenta de cosas. Gracias amigo.

Hablamos un rato más en el que simplemente, la escuché, creo que por primera vez la escuché, haciéndome eco de sus palabras, de sus sentimientos.

Cuando colgué el teléfono me di cuenta que algo había cambiado en mi interior, me encontraba mejor, más alegre, decidí en ese momento que no pararía hasta sanar todas las deudas de dolor que tenía con toda la gente.

Llamé a amigos, antiguas novias, familia, abracé, besé, estreché manos que nunca pensé estarían dispuestas para mí.

Poco a poco me encontraba mejor, mucho mejor, el dolor físico estaba pasando, respiraba mejor, me dolía menos la cabeza, incluso el dolor de estómago había desaparecido. Pero algo faltaba.

Volví al campo, a la casita humilde, al hombre ni joven, ni viejo, ni delgado, ni gordo, ni alto ni bajo.
El hombre, de nuevo, dejó lo que estaba haciendo miró hacia mí y con un gesto me invitó a acercarme.
Así lo hice nuevamente.
Pero esta vez, me permitió acercarme más a él, y al estar cerca le tendí mis dos manos abiertas y le dije:
LO SIENTO por las memorias de dolor que comparto contigo, PERDÓN por unir mi camino al tuyo para sanar, GRACIAS porque estás aquí para mí y TE AMO por ser quien eres.

El hombre sonrió, cogió mis manos entre las suyas y me invitó a tomar un café en su humilde casa.

#unpasoentucamino #jcmt

 (La frase “LO SIENTO por las memorias de dolor que comparto contigo, PERDÓN por unir mi camino al tuyo para sanar, GRACIAS porque estás aquí para mí y TE AMO por ser quien eres.” está extraída del arte del Ho’oponopono, arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas basado en la reconciliación y el perdón)

PD. Con este cuento no pretendo decir que todas las enfermedades provienen del malestar, odio, etc. Nada más lejos de mi intención. Si quiero señalar que el rencor, el dolor, la rabia, provocan daños físicos que aún medicándote no conseguirás sanar. Deberás limpiar tu corazón.

Feliz vida.



sábado, 18 de abril de 2015

Remedio para la soledad

Cuando le des fuerza a tu Luz interior, cuando confíes en quién eres y qué eres, comenzarás a mirar con los ojos de tu corazón y empezarás a ser consciente de que siempre tienes compañía. 



Es la compañía de tu Ser interior. 

Es la compañía de ti mismo o misma.


Entonces y sólo entonces, llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo. 


En este momento, empezarán a aparecer en tu vida aquellas personas que vibrarán contigo, al menos, durante un período de tiempo. 


Mucha Luz en tu Camino personal.


#unpasoentucamino #jcmt

sábado, 11 de abril de 2015

Estar vivo

Estar vivo o viva es mucho más que el que suene tu corazón, es mucho más que el que tu cerebro funcione y emita ondas alfa, beta o yo qué sé.

Estar vivo es demostrar día a día, que vives, que vives una historia real, tu historial real. 


Estar vivo es levantarse por las mañanas con una ilusión, con objetivo, por pequeño que sea.

Estar vivo es hacer algo por alguien sin tener recompensa económica por ello.

Estar vivo es darte al menos un placer al día, porque te lo mereces, simplemente. Un placer grande o pequeño, eso, da igual.

Estar vivo es mirar a los ojos de alguien y sentir lo que siente. 

Estar vivo es tomarte el tiempo necesario para sentir a la otra persona, aunque sea un desconocido o desconocida.

Estar vivo es que te importe lo que siente.

Estar vivo es sentirte tú mismo, tú misma, no la copia o imagen de aquello que realmente no eres.

Estar vivo es dar las gracias al nuevo día, todos los días.

Estar vivo es volver a ser un niño o una niña.

Estar vivo es disfrutar de las pequeñas maravillas de la vida, porque las hay y están más cerca de lo que crees.

Estar vivo es sorprenderte con cualquier cosa, sin que te importe el que dirán.


Estar vivo es mirarte al espejo todas la mañanas y decir "Te quiero".

¿Estás vivo o viva?

#unpasoentucamino #jcmt

miércoles, 25 de marzo de 2015

La princesa

Lucía era la princesa de un reino lejano. Durante años buscó un príncipe que la amara profundamente y un día lo encontró. El príncipe Caí, de las tierras del sur. 
Aunque al principio de su relación el príncipe pasó mucho tiempo junto a su princesa hubo un momento que tuvo que partir a su lejana tierra a continuar su formación de príncipe, ella mientras quedó sola en su reino continuando su formación de princesa.

Pero Lucía no se desanimó, luchadora como era y criada en los avatares de una vida nada fácil aún siendo de la condición que era, luchó por recuperar a sus príncipe y tanto fue su empeño, que lo consiguió.  Caí volvió con ella una vez acabada su formación de príncipe y no tardaron en consolidar su amor con un matrimonio según el rito antiguo de su tierra.

Al cabo del tiempo, cuando la felicidad colmaba de dicha sus vidas, decidieron dar otro paso más y establecer una familia, cuestión que tampoco les fue fácil. 

Lo intentaron todo, ungüentos, brujas, magos, santería y curanderos. Al final en otra tierra a través de trucos mágicos consiguieron el milagro de la vida.

Una pequeña de ojos vivarachos, rubia como el sol y con un carácter fuerte como la tierra dónde nació, iluminó sus días.

Pero ese don, no llenaba la vida de la princesa que en vez de dedicarse a disfrutar de sus dones, de sus dominios, su amor y su hija, necesitaba volver a empezar a buscar trucos y magos que la ayudaran a engendrar nuevamente la vida. 
Tomó pócimas, volvió a la misma tierra misteriosa y aunque no tuvo éxito, lo intentó una y otra vez, sabiendo aún así que dañaba su cuerpo y su relación con el príncipe.

Un día se cruzó con un anciano que la ofreció leerla la mano, ella con cierto temor a que la diría se la tendió. El anciano cogió su mano entre las suyas trémulas y la dijo solo una frase: 

- En muchas ocasiones buscamos aquello que creemos nos hace felices, sin darnos tiempo a mirar aquello que nos da la felicidad.
 
Angustiada apartó su mano de entre las del anciano y se fue. Pero la frase que la dijo el anciano quedó en su mente.

Fin.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz 2015, reencuéntrate.

Permíteme que como despedida del año, te pida una experiencia.


Piensa durante unos minutos en aquellos seres que ya no están contigo, únicamente aquellos a los que has amado y ya no están para desearte feliz año. 

Dedica a cada rostro al menos unos segundos, recuerda su sonrisa en un momento de felicidad en el que tu estuvieras allí y le o la vieras feliz. 
Esa persona recuerda ese momento igual de intensamente que lo haces tú ahora. Escucha su risa, recréate en su silencio. 

Esa persona desearía estar contigo ahora. Regálale esos segundo, regálate su presencia y conserva su calor. 

No reprimas las lágrimas si afloran a tus ojos, no reprimas la risa o el llanto. Disfruta de ese momento con él o con ella.

Ahora, despídete con unas bellas palabras y tu mejor sonrisa, deséale un buen año, déjalo marchar hacia la luz. Ahora, mira a los seres que tienes cerca y ámales como si no existiera mañana.

Ahora, cierra los ojos y realiza la experiencia.

Feliz año 2015.

#unpasoentucamino #juancarlosmartin