jueves, 4 de septiembre de 2014

Inevitable, definitivo.


Confundimos lo inevitable con lo definitivo y así nos va.

En muchas ocasiones los acontecimientos se precipitan sin que podamos hacer nada, los eventos y las circunstancias se suceden una tras otra y entonces, ocurre lo inevitable.
Pero no nos confundamos con lo definitivo, aquello que sucede y no puedes cambiar. Probablemente, casi todo lo que sucede como inevitable, se puede cambiar. En nosotros está la capacidad de darle la vuelta a aquello que ha sucedido de manera inevitable y no dejarlo que sea definitivo. ¿Sabes? Creo que deinitivio sólo está la muerte y tampoco, yo creo que hay algo más, algo más al otro lado, quizá una nueva vida, sí, me gusta pensar eso. Quizá sea cobarde, pero me gusta pensar que no hay nada definitivo.
Si no puedes evitar lo inevitable no es una desgracia o mala suerte, no, es en esencia, la vida. 


La VIDA con mayúsculas que nos sorprende con decisiones que en muchas ocasiones no nos gustan pero que no nos queda más remedio que aceptar. Intentemos o no cambiar determinadas cosas, hay veces que no podemos. Y basta de predicadores baratos que se hartan de decir que todo lo puedes cambiar, que todo puedes decidirlo tú. Para mí no es cierto, en muchas ocasiones no podemos cambiar lo que sucede, ni siquiera nos está permitido intervenir, ahora, eso sí. En nosotros queda dejarlo como definitivo.

No debes conformarte con que si algo ha salido mal es que es así, no puedo hacer nada por ello. Quizá no, pero seguro que puedes esperar el momento adecuado para hacer algo; o simplemente puedes darle la vuelta a eso irremediable y convertirlo en algo posible o al menos en algo más positivo de lo que era antes.

Tenemos el don del pensamiento, pero aún más importante, tenemos el don de poder cambiar el mundo, cambiar aquello que sucede. Leía hace tiempo una frase de Eduardo Galeano "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo".  Así es, no te conformes con algo que no puedes remediar, haz algo para remediarlo, para cambiarlo, para darlo la vuelta y convertirlo en algo favorable para ti; y si aun así no puedes hacer nada, míralo de frente y relativízalo.

Sinceramente creo que damos demasiada importancia a muchas cosas que realmente no son tan importantes. ¿Has pensado alguna vez que pasaría si eso te sucediera bajo otras circunstancias? ¿Te has parado a pensar qué pensaría otra persona en otras circunstancias de eso que te aflige? Relativízalo. Dale a cada cosa la importancia que tiene, en el lugar y en el momento en el que sucede. Un ejemplo, no es lo mismo que se te rompa el coche bajo tres circunstancias distintas:
  •        Tienes otro coche y además no lo necesitas para nada de manera urgente.
  •        Te has quedado en el paro, lo necesitas para una entrevista de trabajo de mañana y nadie puede dejarte el coche.
  •        Te ha sucedido en medio de una carretera en la que llevas más de 200 kms sin ver un coche, se hace de noche y toda la zona está nevada. La temperatura baja a menos de 10º

Relativizar. Ahí está la clave. Además, intentemos averiguar si eso que ha pasado al coche lo podía haber evitado ¿mantenimiento preventivo? ¿Llevar un móvil? Y más curioso ¿Es definitivo? Por ejemplo ¿rutas alternativas? ¿Medios de transporte públicos? ¿Funciona el motor aunque el coche no se mueva por lo cual puedo usar la calefacción? ¿Tengo alguna forma de avisar a emergencias?
Las tres circunstancias nos alterarían, sin duda, pero ¿a que no nos iguales? Si pensamos en lo que podría haber pasado y sobre todo como solucionarlo, seguro que se nos hace menos el problema.
Inevitable ¿Seguro? ¿No puedes hacer nada para evitarlo? Recuerda in-evitable (¿no evitable?).


Definitivo ¿No se puede hacer nada, de verdad? ¿No puedes cambiar absolutamente algo para que deje de ser definitivo?

Pide ayuda, busca a alguien que te pueda echar una mano. No estas sólo o sola, que lo sepas.

Utiliza el humor, la imaginación y el ingenio que por derecho tienes.

Mucha Luz en tu Camino Personal.

#unpasoentucamino #jcmt