jueves, 30 de abril de 2015

Sano, sana.


Aquel día me encontraba más enfermo y cansado que nunca. Llevaba demasiado tiempo arrastrando una enfermedad que parecía no terminar de curarse. Todas las mañanas me levantaba agotado, como si no hubiera dormido nada, pero en cambio era consciente de haber dormido toda la noche, algo pasaba y no sabía el qué. Durante el día, tenía altibajos, me dolía el estómago y apenas tenía apetito.

Los médicos tradicionales habían descartado, después de muchas pruebas, que tuviera alguna enfermedad, la medicina natural tampoco acertaba, se había comido diferentes tipos de aceites, pastillas de hierbas y no recordaba ya cuantas infusiones. Me había puesto multitud de agujas por todo el cuerpo con un acupuntor que me habían recomendado, había orado y hecho donaciones en varias iglesias, catedrales, templos y demás.

Nada, seguía poco más o menos igual que hacía dos años.

Un día decidí ir a ver a un hombrecillo que vivía, me habían dicho, metido en su mundo, en un pequeño terreno en el campo, en una casita humilde.
-       Es un loco. Te hará perder el tiempo. Me dijeron  algunos.
-       Un gurú. Que te ayudará sin duda. Me habían dicho otros.
-       ¿Qué puedo perder? Me decía a mí mismo. Iré a ver que me cuenta.

Al llegar a las cercanías de la casa vi a un hombre, ni joven, ni viejo, ni delgado, ni gordo, ni alto ni bajo.
El hombre dejó lo que estaba haciendo miró hacia mí y con un gesto me invitó a acercarme.
Así lo hice.
Al acercarse el hombre me dijo:
-       Para por favor, no me contagies.
-       ¿Cómo sabes que estoy enfermo?
-       ¿Acaso no es así? Vas dejando tras de ti una estela de dolor, de rencor, que se ve a distancia.
-       Pero ¿qué dices? ¿Va a ser verdad que estás loco?
-       ¿Loco? Quizá lo esté. Hace tiempo me reconcilié con mi pasado, perdoné todos los sucesos de dolor y rencor acumulado. Llené  mi corazón de perdón y más tarde, sin saberlo llegó la alegría ¿y tú?
-       ¿Yo? Yo me encuentro mal físicamente, ¿qué tiene que ver lo que me cuentas? Le dije.
-       Si estás aquí es porque tu dolencia no tiene un origen físico, por eso no sanas. Mira tu interior y cuando seas capaz de perdonar y así quitarte el rencor y el dolor, vuelve a mí. Ahora vete. De momento no puedo ayudarte más.

Me fui, abandoné aquel extraño lugar y a aquel extraño hombre.
La verdad es que me molestó bastante su comentario, fui a verle por mi dolencia y ni siquiera me recibió, me apartó, me dijo que tenía que sanar, que perdonar. En aquel momento pensé que era una tontería, que me estaba tomando el pelo. Pensé, ¡estúpido anciano!

Lo cierto es que al día siguiente me encontré con aquel vecino que dejó de saludarme, no sé muy bien porque, cuestión que me molesta tanto que yo dejé de hablarle, a él, a su pareja y a su hijo. Pensaba lo típico de -¿quién se habrá creído este idiota para no saludarme?- 
Me le encontré cara a cara y me saludó como otras tantas veces, lo diferente fue que esta vez también le saludé yo.
-       Por cierto, me dijo el vecino, si te he molestado tiempo atrás por algún comportamiento extraño, te pido perdón. Se lo estoy diciendo a todos los vecinos con los que me cruzo ya que probablemente me haya comportado mal en los últimos meses.
-       No te preocupes, le dije, ni siquiera me he percatado. Como iba a reconocer yo una cosa así…
-       Pues te lo agradezco, ¿sabes? Me echaron del trabajo justo cuando estaba moviendo los papeles por el fallecimiento de mi madre y he estado un poco disperso.
Creo que hasta me ruboricé, fui un estúpido.
-       Nada hombre, disculpas aceptadas, discúlpame tu a mi si te he visto disperso y no te he dicho nada. Lamento lo de tu madre. ¿el trabajo?
-       Bueno, al final no ha sido tan malo el despido, he encontrado otro en poco tiempo y con mejores condiciones. La vida es así, ya sabes.
Nos despedimos y sinceramente, me sentí un necio por ser y pensar tan egoístamente.

Lo primero que hice fue ir a visitar a un amigo con el que hacía tiempo que no mantenía relación.
Se sorprendió al verme, ¡cómo no!, varios meses sin comunicarme con él, ignorando sus llamadas, sus mensajes.

No le dejé ni hablar, me acerqué a él al abrirme la puerta y le pedí perdón, perdón por no haber sido sensible, por no haber cedido, por ser un mal amigo.

Le abracé y él con lágrimas en los ojos me devolvió el abrazo.
-       Pensé que te había perdido como amigo, dijo, no sabía que había hecho, pensaba que te había ofendido con algo que desconocía. No podía hablar contigo y no sabes que angustia sufría en mi corazón.
-       Lo siento amigo, no volverá a pasar.

Ni lo pensé, llamé a aquella amiga a la que siempre le contaba mis problemas.
      - ¿María?
      - Sí, dime.
      - Escucha, una vez más, sólo escúchame. LO SIENTO por las memorias de dolor que comparto contigo, PERDÓN por unir mi camino al tuyo para sanar, GRACIAS porque estás aquí para mí y TE AMO por ser quien eres.

No sé de donde saqué esta frase, nunca la había oído, pero había venido a mi mente.
Al otro lado del teléfono sólo había silencio, de repente oí llorar.
     - ¿Qué te pasa?
     - Es precioso lo que me has dicho, pensé que eras un insensible, un egoísta. Y resulta que tienes corazón, que te has dado cuenta de cosas. Gracias amigo.

Hablamos un rato más en el que simplemente, la escuché, creo que por primera vez la escuché, haciéndome eco de sus palabras, de sus sentimientos.

Cuando colgué el teléfono me di cuenta que algo había cambiado en mi interior, me encontraba mejor, más alegre, decidí en ese momento que no pararía hasta sanar todas las deudas de dolor que tenía con toda la gente.

Llamé a amigos, antiguas novias, familia, abracé, besé, estreché manos que nunca pensé estarían dispuestas para mí.

Poco a poco me encontraba mejor, mucho mejor, el dolor físico estaba pasando, respiraba mejor, me dolía menos la cabeza, incluso el dolor de estómago había desaparecido. Pero algo faltaba.

Volví al campo, a la casita humilde, al hombre ni joven, ni viejo, ni delgado, ni gordo, ni alto ni bajo.
El hombre, de nuevo, dejó lo que estaba haciendo miró hacia mí y con un gesto me invitó a acercarme.
Así lo hice nuevamente.
Pero esta vez, me permitió acercarme más a él, y al estar cerca le tendí mis dos manos abiertas y le dije:
LO SIENTO por las memorias de dolor que comparto contigo, PERDÓN por unir mi camino al tuyo para sanar, GRACIAS porque estás aquí para mí y TE AMO por ser quien eres.

El hombre sonrió, cogió mis manos entre las suyas y me invitó a tomar un café en su humilde casa.

#unpasoentucamino #jcmt

 (La frase “LO SIENTO por las memorias de dolor que comparto contigo, PERDÓN por unir mi camino al tuyo para sanar, GRACIAS porque estás aquí para mí y TE AMO por ser quien eres.” está extraída del arte del Ho’oponopono, arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas basado en la reconciliación y el perdón)

PD. Con este cuento no pretendo decir que todas las enfermedades provienen del malestar, odio, etc. Nada más lejos de mi intención. Si quiero señalar que el rencor, el dolor, la rabia, provocan daños físicos que aún medicándote no conseguirás sanar. Deberás limpiar tu corazón.

Feliz vida.



sábado, 18 de abril de 2015

Remedio para la soledad

Cuando le des fuerza a tu Luz interior, cuando confíes en quién eres y qué eres, comenzarás a mirar con los ojos de tu corazón y empezarás a ser consciente de que siempre tienes compañía. 



Es la compañía de tu Ser interior. 

Es la compañía de ti mismo o misma.


Entonces y sólo entonces, llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo. 


En este momento, empezarán a aparecer en tu vida aquellas personas que vibrarán contigo, al menos, durante un período de tiempo. 


Mucha Luz en tu Camino personal.


#unpasoentucamino #jcmt

sábado, 11 de abril de 2015

Estar vivo

Estar vivo o viva es mucho más que el que suene tu corazón, es mucho más que el que tu cerebro funcione y emita ondas alfa, beta o yo qué sé.

Estar vivo es demostrar día a día, que vives, que vives una historia real, tu historial real. 


Estar vivo es levantarse por las mañanas con una ilusión, con objetivo, por pequeño que sea.

Estar vivo es hacer algo por alguien sin tener recompensa económica por ello.

Estar vivo es darte al menos un placer al día, porque te lo mereces, simplemente. Un placer grande o pequeño, eso, da igual.

Estar vivo es mirar a los ojos de alguien y sentir lo que siente. 

Estar vivo es tomarte el tiempo necesario para sentir a la otra persona, aunque sea un desconocido o desconocida.

Estar vivo es que te importe lo que siente.

Estar vivo es sentirte tú mismo, tú misma, no la copia o imagen de aquello que realmente no eres.

Estar vivo es dar las gracias al nuevo día, todos los días.

Estar vivo es volver a ser un niño o una niña.

Estar vivo es disfrutar de las pequeñas maravillas de la vida, porque las hay y están más cerca de lo que crees.

Estar vivo es sorprenderte con cualquier cosa, sin que te importe el que dirán.


Estar vivo es mirarte al espejo todas la mañanas y decir "Te quiero".

¿Estás vivo o viva?

#unpasoentucamino #jcmt

miércoles, 25 de marzo de 2015

La princesa

Lucía era la princesa de un reino lejano. Durante años buscó un príncipe que la amara profundamente y un día lo encontró. El príncipe Caí, de las tierras del sur. 
Aunque al principio de su relación el príncipe pasó mucho tiempo junto a su princesa hubo un momento que tuvo que partir a su lejana tierra a continuar su formación de príncipe, ella mientras quedó sola en su reino continuando su formación de princesa.

Pero Lucía no se desanimó, luchadora como era y criada en los avatares de una vida nada fácil aún siendo de la condición que era, luchó por recuperar a sus príncipe y tanto fue su empeño, que lo consiguió.  Caí volvió con ella una vez acabada su formación de príncipe y no tardaron en consolidar su amor con un matrimonio según el rito antiguo de su tierra.

Al cabo del tiempo, cuando la felicidad colmaba de dicha sus vidas, decidieron dar otro paso más y establecer una familia, cuestión que tampoco les fue fácil. 

Lo intentaron todo, ungüentos, brujas, magos, santería y curanderos. Al final en otra tierra a través de trucos mágicos consiguieron el milagro de la vida.

Una pequeña de ojos vivarachos, rubia como el sol y con un carácter fuerte como la tierra dónde nació, iluminó sus días.

Pero ese don, no llenaba la vida de la princesa que en vez de dedicarse a disfrutar de sus dones, de sus dominios, su amor y su hija, necesitaba volver a empezar a buscar trucos y magos que la ayudaran a engendrar nuevamente la vida. 
Tomó pócimas, volvió a la misma tierra misteriosa y aunque no tuvo éxito, lo intentó una y otra vez, sabiendo aún así que dañaba su cuerpo y su relación con el príncipe.

Un día se cruzó con un anciano que la ofreció leerla la mano, ella con cierto temor a que la diría se la tendió. El anciano cogió su mano entre las suyas trémulas y la dijo solo una frase: 

- En muchas ocasiones buscamos aquello que creemos nos hace felices, sin darnos tiempo a mirar aquello que nos da la felicidad.
 
Angustiada apartó su mano de entre las del anciano y se fue. Pero la frase que la dijo el anciano quedó en su mente.

Fin.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz 2015, reencuéntrate.

Permíteme que como despedida del año, te pida una experiencia.


Piensa durante unos minutos en aquellos seres que ya no están contigo, únicamente aquellos a los que has amado y ya no están para desearte feliz año. 

Dedica a cada rostro al menos unos segundos, recuerda su sonrisa en un momento de felicidad en el que tu estuvieras allí y le o la vieras feliz. 
Esa persona recuerda ese momento igual de intensamente que lo haces tú ahora. Escucha su risa, recréate en su silencio. 

Esa persona desearía estar contigo ahora. Regálale esos segundo, regálate su presencia y conserva su calor. 

No reprimas las lágrimas si afloran a tus ojos, no reprimas la risa o el llanto. Disfruta de ese momento con él o con ella.

Ahora, despídete con unas bellas palabras y tu mejor sonrisa, deséale un buen año, déjalo marchar hacia la luz. Ahora, mira a los seres que tienes cerca y ámales como si no existiera mañana.

Ahora, cierra los ojos y realiza la experiencia.

Feliz año 2015.

#unpasoentucamino #juancarlosmartin


jueves, 25 de diciembre de 2014

Las estupideces de los falsos profetas.

Hoy me he despertado y aunque sea el día de Navidad me he entristecido duramente.

Me ha sorprendido leer el comentario de una compañera (Ruth Nieves "arquitecta de emociones") que se formó en la misma escuela que yo, una persona que creía sinceramente que decía cosas interesantes, no siempre, como todo el mundo,pero de vez en cuando decía cosas interesantes.
Hoy me entristezco y me decepciono al leer que opina que las enfermedades tienen su foco, siempre, en temas emocionales sobre todo, el cáncer, que es provocado por rencores, todo esto según ella. Sé que es una opinión forjada a través de un libro de un falso profeta y una persona que se supone está versado en el tema; lo cierto es que esta información es rotundamente falsa y no tiene ningún fundamento científico, está absoluta y científicamente demostrado que esta maldita enfermedad no es otra cosa que una producción desordenada de células, que se puede producir en personas de distintas edades, distintas étnias, distintas creencias, no está asociado ni condicionado a un tema emocional.  
Sin duda te curarás mejor si tus emociones están sanas, si eres una persona alegre, positiva, con apoyo familiar y de amigos. Seguro que tienes más posibilidades de enfermar si eres una persona triste, deprimida, solitaria. Pero esto no es la única razón de las enfermedades y por supuesto mucho menos del cáncer.

Lo lamentable es que esta persona seguida casi por 8.000 personas transmite una información falsa, y el mayor problema es que hay gente que la cree. Pido por favor, dos cosas, 
La primera un poquito de cultura y coherencia, antes de divulgar una información de esa índole, investigar, no porque lo diga un supuesto "gurú" o un falso profeta de moda, es cierto, quizá lo hayan escrito para vender libros, para ganar dinero o para convencer a ilusos. Cuidado con las palabras porque tienen mucho poder y pueden hacer mucho daño y lo que es peor, difundir falsas informaciones.

Segundo, estas personas con cierto poder de divulgación y que saben tanto del tema emocional, o eso dicen, que usen la empatía y que piensen como se deben de sentir los familiares de enfermos crónicos, los propios enfermos de cáncer o sus familiares, que piensen cómo se sentirían ellos si tuvieran a su hijo, padre, hermano, o madre enfermo de cáncer y le dijeran que está enfermo por "sus rencores" o los de sus padres. 



A estos gurús, Les pido que antes de opinar sobre enfermedades, se den una vuelta por un hospital, y tanto que hablan del cáncer, que hablen con científicos, que se den una vuelta por una unidad de oncología de cualquier hospital, por una unidad de oncología infantil, que hablen con los enfermos, con los familiares, con los médicos y sin son lo suficientemente valientes, que les digan a los familiares de niños enfermos de cáncer que es culpa de ellos que como padres, los han enfermado y les llevan a la muerte. Que sus hijos sólo se curarán si ellos se quitan el rencor. 
Ruth ¡Qué fácil es hablar desde la burbuja de cristal desde donde escribimos! Hay que bajar a la realidad, al hospital y al mundo real del sufrimiento y la enfermedad, entonces, podrás hablar.

Por último y ya lo dejo, te pido que tengas un poco de humildad y seas capaz de responder a mis comentarios, de publicar mis anotaciones en tu página y de tener la verguenza de, si así lo consideras, reconocer tus errores.

Humildad, empatía, también son emociones.

Feliz Navidad, a mí se me han atragantado.

#unpasoentucamino #juancarlosmartin

viernes, 28 de noviembre de 2014

Tu actitud ante la vida te identifica.






Lleva lloviendo todo el día, además hace frío y para peor, como tengo que ir andando a trabajar llegaré empapado. ¡Vaya día de mierda! Para la mierda que llueve, con este chiriviri podía dejarlo ya, esta lluvia fina y constante es un asco, se te mete hasta los huesos. ¡Qué asco! Como me empape mucho me cogeré un resfriado… ¡Grrrrr! Definitivamente, odio la lluvia.

Vaya, está lloviendo y lleva todo el día igual… Esto le va a venir al campo maravillosamente bien, porque tampoco es que llueva a raudales, el chiriviri hace que a la tierra le dé tiempo a empaparse e ir calando, sin destruirla. Los acuíferos poco a poco se irán llenando, cara al verano nos vendrá muy bien. ¿Y los pantanos y presas? Que bien, a ver si llueve más para que tengamos agua para lavarnos, ducharnos, beber y poder regar los parques jardines y los huertos para que tengamos comida. Me toca ir a trabajar andando, pero aunque me moje algo, iré disfrutando de la lluvia, de los colores y brillos que la lluvia transmite a todo lo que toca, hace que el día sea distinto. El aire se limpia y renacen olores nuevos que la polución de la ciudad tapa en los días secos. Al limpiarse el aire se respira mejor y habrá menos gripes y resfriados. Definitivamente, amo la lluvia.


La gente observa a la primera persona con el rictus serio, amargado, triste, su posición física es aplastada y decadente, te mira de soslayo y si puede, gruñe. Al pasar por un parque se aparta para no rozar ni siquiera la tierra para no mancharse. La segunda persona lleva un semblante alegre mientras camina, sonríe al verse reflejado en un charco y recuerda cuando era pequeño y saltaba en ellos mientras su padre le regañaba, al pasar por un parque no se da cuenta que se está manchando los zapatos con la tierra mojada porque presta la máxima atención al olor de la tierra mojada y el sonido de las gotas de agua al caer en los charcos y en las hojas de los árboles.

Es sólo un ejemplo, pero el posicionamiento ante las adversidades te distinguirá frente a los demás. No sólo influye en tu mente, influirá también en como los demás te verán y por tanto en cómo tú te sentirás al relacionarte con los demás, es un círculo en el que lo que tú pienses se convierte en tu comportamiento, tú comportamiento en lo que los demás vean y sientan de ti y por último, ese comportamiento del resto de la gente te afectará y hará que tú pienses y te comportes… Si la gente me mira con animadversión odiaré a la gente.



Quejarse no conduce a nada, plantéate el porqué de tus quejas, que obtienes con ellas.


Piensa en positivo, sé un positivo inteligente, tu mente cambiará, tu comportamiento  cambiará, tus relaciones con los demás cambiará y sin duda, tu vida cambiará.





#unpasoentucamino #jcmt

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