martes, 24 de diciembre de 2013

El Cuervo y el ruiseñor

Érase una vez en un lejano bosque, sobre una redondeada colina y en la rama de un gran árbol; trinaba un ruiseñor. 
Su canto que se escuchaba a kilómetros, enamoraba a las doncellas y ensoñaba a los románticos amantes. 
Sus trinos se utilizaban por los trovadores como acordes para iniciar sus cuentos e historias.

A los pies del árbol se sentaban los poetas a componer los más bellos versos que podían imaginar.
Un día por allí cerca voló un cuervo que sin poder pasar de largo, bajó junto al ruiseñor y en una rama cercana posó sus garras.
- Buenos días señor cuervo. Dijo el ruiseñor. ¿Qué le trae por aquí?
- Vengo de muy lejos ruiseñor, huyo de aquellos que no aprecian mi voz, busco consejo en vos ya que me han dicho que sois prodigioso en el canto y el trino, ¿que debo hacer para agradar a los hombres y bestias? 
- Los agradarás si consigues cambiar tu voz, sin duda el sonido del graznido no es amable al oído. Pero por mucho que aprendas a cantar recuerda que la verdadera clave del cambio, aquella que te hará feliz, único y por la que te amarán sinceramente no está en el exterior; sino en el interior.



Aquel que no sabe apreciar la belleza de todos los Seres tal y como son, no tiene la sensibilidad necesaria para apreciar la grandiosidad del Universo.

Mucha Luz en tu Camino personal.